"Sigue a mi esposa." La voz de Xavier cortó el aire como una cuchilla afilada, autoritaria y calculadora a la vez. Caleb no podía creer lo que oía de su amo. No le interesaba en absoluto su esposa. Caleb abrió los ojos de par en par, confundido, mientras miraba a su amo por el retrovisor. El rostro de su jefe estaba contraído por la incertidumbre, una mirada que Caleb nunca había visto antes. Los dedos del hombre se aferraban con fuerza a su corbata, tirando de ella agresivamente. Pero Caleb pe