Declan levantó la cabeza lentamente. Sus ojos estaban rojos y de ellos irradiaba un brillo sediento de sangre. "¡No dejen que escapen! ¡Ni uno solo de ellos!".
"¡Sí, Sr. Castle! ¡Detendremos a todos los culpables!".
Se podía escuchar el sonido de las sirenas de la ambulancia y de los coches de policía mientras se acercaban a toda velocidad.
Declan acarició el rostro de Freya. "Despierta, Freya. ¡No tienes permitido morir!".
Tenía una herida profunda y la sangre no dejaba de brotar de ella, deja