¿Tenía que llegar tan lejos? ¿Tenía que darle tantos chupetones y torturarla toda la noche porque no se había acostado con una mujer en cinco años?
Era imposible ocultarlos con el cuello de su camisa o su cabello. La base de maquillaje y el corrector tampoco servían. Freya salió de la oficina enfadada, se dirigió al centro comercial cercano y compró un paquete de pegatinas de tatuajes.
Cada paquete contenía diez pegatinas. Seleccionó una con la imagen de una rosa y la pegó sobre el chupetón con