57: Te quiero.
Elian.
Inhalo el olor característico que envuelve, a la que deseo con todas mis ansias que sea mi chica, cuando nos separamos de un beso que me deja un nudo grande en la garganta, para decirle:
—Esto nunca me había pasado.
Lo es. Yo me había enamorado, había querido también, pero no de esta forma. Y tal vez sea porque es peligroso, tal vez sea porque es mi fruto o mi verano prohibido.
La tengo ahora abrazada a mí, con sus manos entrelazadas en mi espalda baja, su cabeza y aliento tan cerca de m