52: Misión suicida.
Elian.
—Pequeña... —murmuro, sintiendo mi pecho salirse de control—. Lo siento.
—Pensé que te había pasado algo, que te habían robado, encontrado aquella noche y quizás mata... —Lo último lo dice en un hilo de voz que me hace detestar la idea de que llora por mí—. Gracias al cielo estás bien.
—Lo siento… —Respiro profundo porque no quiero sonar vulnerable ahora—. Quise esperar unos días hasta que fuese seguro… —le digo, y la escucho suspirar—. ¿Tú cómo estás?
—Es un infierno estar aquí, pero es