31: Mi adicción.
Darwin.
—Nadie me verá la cara de estúpido —casi escupo.
—En cuanto deje de portarse de esta manera hablamos ¿sí? —Fletcher deja de verme.
—¡Fletcher!
Él rueda los ojos.
—¿Qué, señor?
—Está despedida y es lo último que te diré.
Si hay algo que me hace hasta botar humo por los poros es una persona que no sabe cómo solucionar mis problemas, y que, además, intenta jugar conmigo para no decirme lo que realmente ocurre. Y Sarah Law, mi abogada, no ha sabido evitar esas dos cosas.
Además, desde hace