134: Ya no me ama.
Darwin.
El sudor cae por mi frente después de un rudo entrenamiento y sonrío tras la sensación relajante que me genera lo que sucedió anoche. Aunque fue poco, y duró poco, no dejó de ser caliente, subliminal, necesitado y poderoso.
Sentir cómo Ámbar era completamente diferente a lo que había experimentado últimamente me ha dejado... con mi certeza afirmada: Mi matrimonio con Ámbar jamás estará perdido.
—¿Sabes del hermano de Ámbar? —cuestiono hacia Mylo, el cual me pasa el agua y la toalla par