Mundo ficciónIniciar sesión—Samuel…
Sonreí de oreja a oreja nada más poner un pie en casa al escuchar la voz de Emelia pronunciar mi nombre. Vino corriendo hacia mí y se lanzó a mis brazos con una sonrisa radiante. Sin pensarlo dos veces, la alcé y la sostuve contra mi pecho como si fuera un koala aferrado a su árbol.
—¿Por qué siento que últimamente te has vuelto mucho más mimosa, eh? —le pregunté mir&aa







