Capítulo ochenta y ocho. Un rotundo adiós.
"Narra Maxen"
Se ha dormido en mis brazos. Ella se ha dormido en mis brazos y ha dejado su teléfono a mi lado.
La miro dormir y sigo tan embelesado como anoche. No he pegado un ojo por estar admirando su belleza.
Esta mujer me tiene embriagado y no entiendo cómo lo hace.
Quisiera poder besarla, meterme dentro de ella y hacerla mía el día entero; pero está herida, preocupada, muy ansiosay necesita un descanso. Y yo casa vez la deseo con más intensidad.