Capítulo sesenta y nueve. Mía para siempre.
—Te quiero —me dice y asiento, lo sé —. Aunque pienses que no puedo hacerlo si sigo empeñado en acabar del todo con ellos, yo te quiero.
—Y como yo también te quiero a ti tengo que sacarte de esto. Dime que vendrás conmigo si decido irme.
Estamos los dos desnudos en la cama, hablando. Simplemente hablando de nosotros y las posibilidades que tenemos si sigue empeñado en no dejar la venganza en off.
—¡Ven aquí!
Me toma de las manos para que me de la vue