Arthur
La mañana llegó y yo sigo recostado, no tengo idea por dónde empezar a buscarlos, los agentes me tienen sin noticias, estoy a punto de coger mi pistola, mi coche he ir fuera de la ciudad para buscarlos, a como sea, pero debo encontrarlos.
Me levanto de la cama como resorte, entro a tomar una ducha rápida, si sigo lamentándome no haré nada, algo en mi interior me grita que el guardiá de la clínica sabe mucho. No me rendiré hasta dar con ellos.
—Jaime es hora de irnos, buscaremos cielo, m