Arthur.
Un molesto ruido provoca que me caiga de la cama, mi celular suena a punto de explotar mis tímpanos, por suerte Cariza duerme como una jodida piedra. Me levanto del piso, cojo el móvil y antes de contestar se corta la llamada. Maldición, es una llamada de Dylan.
Miro la hora son las 10 de la mañana.
—¡Oh santísimo, es tarde!— exclame entrando a tomar una ducha. Le devolveré la llamada luego.
Por goloso me pasa todo esto, creo que el señor Jaime ya está enterado de la noticia, solo e