—¿Puedo practicarlo contigo? ¿Antes de la boda de verdad?
Zoe lo preguntó en el segundo en que Bianca cruzó la puerta esa tarde, un papel doblado apretado entre las dos manos como si contuviera algo sagrado. Ethan la siguió de cerca, dejando las bolsas del súper, ya sonriendo ante la pura emoción nerviosa que irradiaba de ella.
—Me encantaría escucharlo —dijo Bianca, sentándose en la mesa de la cocina, dando palmaditas a la silla junto a ella.
Zoe desdobló el papel con cuidado, aclarándose la