Capítulo 36: Cediendo nuevamente.
Al terminar las clases, Murat detiene a Seda para felicitarla:
—Bailas divino, no solo las danzas de nuestro país. Te desenvuelves muy bien con ritmos latinos.
—Gracias profesor.
—Les dije a todas que llamaran Murat.
—Está bien—sonríe Seda con nerviosismo.
—Ya vuelvo—advierte Murat y de inmediato Chantal se le arrima:
—¿No que eras casada? Te vi como coqueteabas, con el bombón turco.
—No digas eso, no coqueteo con nadie y si estoy casada.
—Relájate Seda, por éste adonis estaría dispuesta de ir