Capítulo 31: Grandes desconciertos.
Todo se complica en la mente de Sheila, en su cabeza revoleteada todo se manifiesta con desorden, se centra en el trabajo para no pensar tanto en Mustafá, de inmediato reprocha su personalidad y se juzga a si misma por ser tan sonsa, velozmente una extraña sensación de vergüenza se internaliza en todo su cuerpo, al no saber cómo enfrentar la situación que le viene con Mustafá.
Llega su esposo algo alterado, cierra la puerta de un portazo y la confronta, en medio de la incertidumbre que lo apaña