CAPÍTULO 84: MOVIENDO MIS FICHAS
Maxwell
Como un condenado a muerte, llevo la cuenta de los días que han pasado desde que tuve que romperle el corazón a Hannah. Cada día es una maldit4 tortura, cada segundo que pasa en el que no la tengo a mi lado desgarra mi corazón y destruye mi alma. A veces paso horas mirando dubitativo su número de teléfono en la pantalla, deseando llamarla y acabar con esta gran mentira que me he inventado.
Sin embargo, la amenaza del lobo sigue latente. Se enteró a las p