—¡Han!
Kenda me abraza con fuerza al recibirme en la entrada de su casa. Tengo que ser honesta, no estaría haciendo esto si no estuviera desesperada. No soy de las que les gusta pedir ayuda, mucho menos me gusta incomodar a las personas, pero sé que Kenda es una gran amiga y aunque ella asegura que no es ninguna molestia, la verdad es que no pienso pasar muchos días aquí siendo un lastre.
—Gracias por recibirme en tu casa Kenda, te prometo que no será por mucho.
—Tonterías, no seas boba. Pued