53. El hijo equivocado
- Annabeth Grey -
—Buongiorno, gracias por venir el día de hoy. Me da gusto verte Dylan, supongo que ella es tu espléndida madre —dijo, utilizando el tono de voz más meloso que pudo.
La mujer estaba ataviada en un abrigo de piel oscura, con unos tacones de aguja que la hacían superarla en altura por varios centímetros. Debido a su embarazo solo podía utilizar tacones de plataforma.
—El gusto es nuestro, querida —saludó la señora, y parecía extrañamente amable. Pensó que la vería actuar como una