32. Una desesperada persecución
Trató de aparentar serenidad, aunque por dentro estaba librando una batalla mental para no ceder a su impulso de huir lo más lejos que pudiera.
El hombre le mostró otra cláusula.
—Se específica que en dado caso de que la parte demandante (en este caso es usted), pidiera el divorcio y hubiera ya un hijo de por medio, el demandado (su marido) se quedaría con la guardia y custodia. Usted tendría derecho a verlo y formar parte de su vida; pero él lo tendría a su cargo —explicó, con una sonrisa indu