19. Divorciada y embarazada
Aún con la confusión llenando su mente, ella solo se rió y actuó con naturalidad.
Ladeó la cabeza para mirarlo, tenía una sonrisa cínica.
—¿Crees en los milagros, querido ex-esposo? Porque yo no. Sabes que en cinco años de matrimonio concebir fue muuuuuy difícil —declaró, limpiando su boca con el dorso de la mano.
Se acercó hasta su lado y le empujó la carpeta en el pecho.
—Aquí tienes lo que tanto ansiabas: tu libertad. Ahora podrás hacer las porquerías que te gustan sin restricciones. —Pronunc