Capítulo cuarenta y seis: Cuarenta y ocho horas
"Narra Harry Mascherano"
Cruzo las puertas del edificio y camino de una forma que parezco dejar las llamas prendidas donde quiera que pongo los pies. No escucho, no veo, solo siento y nada bueno.
El ascensor me desespera y la sensación de ahogo me invade de pronto. Sin embargo, una vez que me encuentro fuera del mismo no desaparece como era de esperar.
No es el espacio lo que me asfixia, sino la ansiedad de romperle la mandíbula a mi peor pes