Capítulo trece: ¡Estoy loca!
"Narra Harry Mascherano"
La furia aumenta a medida que avanzo y antes de que cualquiera de los dos note mi presencia, tomo a mí esposa de las muñecas y tiro de ellas hasta posicionarla a mis espaldas, cubriendo su cuerpo por completo con el mío de la mirada del viejo pervertido.
—En mi club no entra nadie —pronuncio ignorando el jadeo de la castaña detrás de mí y a la vez, luchando para sostenerla, porque la muy jodida no deja de resistirse—, y lo mío no se toca, ni