Piper se quedó en su lugar esperando a la policía. Dio un brinco cuando oyó la sirena y se dirigió rápidamente en esa dirección. Le dolía el estómago, así que caminaba un poco despacio.
De pronto se detuvo al sentir que alguien la observaba. Su mirada se dirigió hacia esa zona. Allí vio a un hombre de traje alejándose del lugar. Se fue tan rápido que no pudo verle la cara.
—Piper, ¿verdad? ¿Estás bien? —Un policía corrió hacia ella y la sujetó del brazo.
—Ehh, no del todo. Hay otra chica y un h