La clase acababa de terminar y Elsa se giró hacia Charlie.
—¿A qué viene esa sonrisa hoy... Te ganaste la lotería o qué? —preguntó.
—No... Leonard me preguntó si podíamos almorzar juntos —sonrió radiante.
—Por fin, Charlie... ¿ya debería llamarlos pareja? —preguntó.
—Aún estamos trabajando en eso. De verdad es un chico tan lindo... Me gusta muchísimo.
—Confiésate, entonces.
—Ay... se supone que el chico es quien debe confesarse primero —Charlie rodó los ojos.
—No importa, a veces las chicas se