El chofer levantó la mirada y vio fijamente a Elena que ya se había bajado del coche, encontrándolo un tanto sorprendente.
Elena, lo había visto varias veces, pero no había interactuado mucho con él. No se esperaba que fuera tan torpe en sus acciones, no es de extrañar que a Silvio no le agrade.
Silvio la observó durante un buen rato y le ordenó fríamente: —¡Conduce!
El coche se alejó con gran rapidez y Elena no recibió respuesta alguna.
Ella pensó, debería haber aceptado, ¿no es así?
Al soltar