—Silvio, lo que estás diciendo no es correcto; los lazos de sangre son irrompibles. Si no quieres tener parientes como nosotros, ¿por qué te casaste con Elena en primer lugar?
—Sí, ¿entonces quieres que me divorcie de ella? — Silvio entrecerró los ojos mientras lo miraba fijamente.
Su expresión llevaba consigo una amenaza, nada parecía falso.
—¡Tú... llevan tres años casados! — Alberto comenzó a ponerse algo nervioso, si se divorciaban, ¿de dónde sacaría dinero?
—¿Y qué? — Con esa frase, las car