Con cada uno de sus rápidos movimientos, el corazón de Elena quedó suspendido en su garganta.
¿Qué estaba tratando de hacer?
De manera inexplicable, sentía cierta expectativa en su interior, pero predominaba en ella el miedo.
Cuando su mano estaba a punto de tocar áreas más privadas, ella agarró con fuerza su mano: —Mejor vamos a dormir bien. Mañana todavía tienes que trabajar.
Su corazón latía fuertemente, no se atrevía a mirarlo, manteniendo sus ojos cerrados, pero aún podía sentir su mirada f