Capítulo 25 Lleva a tu esposa a casa para que nos la presente.
En estos días, Silvio no estaba en su mejor momento.
No solo él sentía que su estado de ánimo no estaba bien, incluso Rogerio lo notó de inmediato. Silvio estaba cambiante, a veces parecía calmado y al siguiente momento podía volverse bastante irritable. Por lo tanto, cada vez que iba a informar sobre el progreso del trabajo a su oficina, Rogerio lo hacía con extrema precaución.
Esta vez, al abrir la puerta, vio a Silvio con una sonrisa algo extraña en su rostro.
Rogerio pensó para sí mismo, vie