—Lo siento muchísimo. Mi relación con él... no es buena. Sé que te preocupas por mí, tengo miedo de que tengas conflictos con él, así que...
—¡Qué tonta eres! ¿Por qué no me lo dijiste cuando estabas molesta?
De repente, Marcio elevó un poco su voz. Un hombre como Silvio, con tantas historias de chismes, era evidente cuánto sufría Elena estando con él.
—Yo...
—¡Divórciate!
—¿Qué? — Elena lo miró con gran asombro. No esperaba que Marcio la insistiera de esta manera.
—Un hombre así, para qué te qu