—Ya es muy tarde, deberías irte. Te acompaño, — dijo tiernamente Silvio mientras sacaba algunas monedas de su billetera, dejó el dinero sobre la barra. y tomaba del brazo a la mujer.
En el otro lado de la barra, ninguno de ellos se dio cuenta, Carlos terminó su trago, observando detenidamente a la pareja alejarse, una sonrisa apareció en su rostro.
Al día siguiente, las noticias sobre Elena y Marcio continuaban cubriendo rápidamente los titulares en línea, mientras que las noticias sobre Silvio