Nikolay no paraba de maldecir internamente mientras iba en el auto, con Igor manejando y Vladimir atento a cualquier situación extraña, con el ataque que Amaia había recibido, nada le hacia sentirse seguro, bien podrían ir ahora por él, su mente no estaba centrada en el trabajo ni en las decisiones de negocios que normalmente lo ocupaban. La ansiedad lo carcomía, una sensación que había comenzado a crecer desde que había recibido la inquietante llamada de Rocco.
Descolgó el teléfono y se prepa