CapĂtulo 87; Pesadillas que duelen. 🥺
Amaia y Nikolay dormĂan abrazados, rodeados de la oscuridad y el silencio de la noche. Pero aquella calma poco duro, de repente, Amaia comenzĂł a agitarse, su respiraciĂłn se volviĂł rápida y superficial.
— No... no...—murmuró, su voz temblando de miedo. Nikolay se despertó percatándose casi de inmediato que ella estaba sumergida en una pesadilla, entonces la abrazó más fuerte, pero Amaia no se calmaba.
Estaba soñando...
No, no era un sueño, era un terrible pesadilla, de las peores que una m