Capítulo 80; En bandeja de plata.
El corazón de Amaia pareció quebrarse al escuchar aquellas palabras, un fuerte gemido escapó de su boca mientras todo su cuerpo comenzaba a temblar.
Sintió como la mano de su hermana le presionó el hombro trasmitiéndole fuerza, la mano de Nikolay también la presionó con firmeza, sus ojos se inundaron de lágrimas que comenzaron a correr libremente por sus mejillas.
—¡¿Embarazada?!— preguntó con un gemido.
—Lo lamento, pensé que estaba al tanto, señora. Estaba embarazada usted quizás de