El helado entre hermanas se tornó en momento de dicha y felicidad, Nikolay disfrutaba de la animada conversación y de aquellos instantes que parecían llenar de vitalidad a su jóven esposa.
—Vamos a casa, papá estará feliz de verte— le dijo Aimara con una enorme sonrisa y su hermana asintió feliz, salieron del lugar envueltos en un ambiente de dicha. El trayecto a la casa Müller fue largo pero se pasó muy rápido, al llegar fueron atendidos por la nana quien terminó derramando lagrimas de feli