Capítulo 7; Voy a destruirte.
Amaia, se mantuvo en silencio durante todo el trayecto, tenía una fuerte opresión en el pecho y las lágrimas pugnaban por abandonar sus ojos sin embargo, se obligaba a ser fuerte, no conocía aquel hombre que ahora era su esposo, no sabía hacia dónde la llevaba, no sabía absolutamente nada pero no podía protestar.
—Pasaremos la noche en mi mansión y mañana muy temprano saldremos de viaje.
—¿A dónde vamos?— le preguntó.
—Por ahora no es necesario que lo sepas, mañana te enterarás— Amaia quiso