Capítulo 50; La cara de la traición.
—¿Qué te parece nuestra habitación?— le preguntó mientras caminaba hacia ella, Amaia quién estaba perfectamente embelesada con la belleza del paisaje que se podía apreciar desde su balcón, se sorprendió y se sobresaltó al escuchar la voz de su esposo detrás de ella, se giró con una amplia sonrisa iluminando su rostro.
—La verdad es que es una habitación encantadora, me gusta cada detalle que tiene y he de decir que me sorprende realmente que hayas solicitado hacer todas esas compras para mí,