Capítulo 45; Pasión en la arena. 🔥
Bebieron del vino mientras compartían sonrisas pícaras y cargadas de deseo, Amaia se sorprendió de cómo había pasado de ser una mujer que no disfrutaba del sexo, para convertirse en la esposa de un ardiente ruso que era capaz de enloquecerla solo con mirarla o decirle una palabra.
—¿Seguro que nadie nos verá desde casa?
—Completamente seguro, di órdenes expresas de no acercarse y no vigilar pues seguramente tendríamos tiempo a solas.— dijo con una sonrisa.
—En ese caso...— dejo la copa