POV VALEN
Sentí la delicada y reconfortante mano de mi madre posarse sobre mi hombro mientras permanecía sentado en uno de los bancos de su jardín privado, con los antebrazos apoyados sobre las piernas y la mirada perdida entre los rosales que se extendían frente a mí.
No supe cuánto tiempo llevaba allí. Quizá una hora, tal vez más. Había terminado en aquel lugar sin proponérmelo, caminando por los corredores del palacio hasta que mis propios pasos me condujeron al único rincón donde, desde niñ