Y lo peor de todo... es que fui feliz.
POV LENORA
Lo escuché entrar, pero ninguno de los dos encontró el valor para romper el silencio.
Cuando levanté la vista, seguía junto a la puerta. Inmóvil, con la espalda recta y los hombros tensos. Sus ojos permanecían fijos en el suelo y, por más que lo intentaba, era incapaz de sostenerme la mirada.
El remordimiento comenzó a apretar lentamente mi pecho.
Todo aquello había llegado demasiado lejos.
Lo que empezó como un instante de vergüenza terminó convirtiéndose en un caos que ahora ningun