Punto de vista de Elena
Drew: Por cierto, todavía me debes esa salida.
Me quedé mirando el mensaje durante un segundo, con el pulgar suspendido sobre la pantalla.
La luz del sol de la mañana del martes se derramaba sobre mis sábanas mientras mi café permanecía intacto en la mesita de noche a mi lado. Por un instante, había olvidado por completo que siquiera le había dado mi número aquel día.
Consideré ignorarlo.
O enviar algo lo suficientemente cortés como para terminar la conversación antes de