Punto de vista de Elena
Llevé conmigo aquella revelación hasta el jueves.
Las puertas del ascensor se abrieron directamente al salón de Caleb y salí despacio, dejando que el silencio del lugar me envolviera.
Había una botella de agua sobre la mesa auxiliar, una almohada arrimada al borde del sofá y una manta mal doblada descansando sobre el reposabrazos.
Caleb estaba sentado en el sofá cuando entré, pero no estaba solo.
Frente a él había una mujer mayor con un pequeño maletín médico abierto a s