Punto de vista de Elena
Las mañanas de los sábados se habían convertido rápidamente en mis favoritas.
Sin alarma. Sin reuniones. Sin miembros de la junta esperando fuera de mi despacho antes siquiera de que hubiera tomado café.
Solo… tranquilidad.
Deambulaba por mi apartamento con una sudadera de Caleb, todavía decidiendo si realmente tenía ganas de preparar el desayuno o si podía convencerme de que los cereales contaban como una comida de verdad.
Entonces mi teléfono vibró sobre la encimera d