Siete horas después
El avión donde volaba Noelia aterriza y el corazón de ella se oprimía, no por el susto de los movimientos que hacía; sino por el dolor que le causaba sentir que su madre estaba muriendo.
El avión se detuvo y en minutos estaban bajando todos, Noelia buscaba su pequeña maleta y casi salía corriendo en busca de un taxi. Hasta que una voz la detuvo.
—¡Cielo! —exclamó Leonel. A unos metros de ella. Noelia al verlo pensó que lo estaba imaginando, pero sintió su calor y un beso en