Capítulo 30 —El Muro Derribado
El tiempo, en el universo de la soberbia, se mide en dólares y en plazos fijos. A falta de veinte días para que se cumpliera el mes de la apuesta, el teléfono de Sergio se había transformado en un hervidero de notificaciones molestas.
—Se te acaba el tiempo, Lozano —le había espetado García esa misma mañana en los vestuarios, mientras se ajustaba las botas de fútbol—. La Nerd de Hielo sigue entrando y saliendo de la biblioteca con la misma cara de pocos amigos. ¿Q