Ambrose:
Había dejado a los Duques de Mark encargarse del resto de la noche, unos minutos antes de que terminaran me fui, en cuanto me metía a la cama ella se pegó a mí, no pude evitar sonreír, seguro me estaba esperando. La abrazo y pronto me quedo dormido.
- Lo siento su alteza –el ruido de algo cayendo me despertó, al abrir los ojos puedo ver a una empleada de aquí intentar levantar un vasija de metal.
- Esta bien, dile a Emma que venga –la pobre muchacha asiente y sale.
- Buenos días –digo