Ambrose:
Me había sentido de verdad horrible ver las marcas de mis manos en sus brazos y rostro, estaba seguro que sabría como ocultarlas pero no le restaba peso, también me había sentido mal por hacerla mía sin tener en consideración su estado, y menos me había detenido porque no opuso resistencia.
- ¿Cómo está la Duquesa? ‒le había pedido a Emma me notificara en cuanto ella se despertara, era pasado el mediodía.
- Bien, se está bañando y le han dejado el desayuno, me ha preguntado por uste