*—Sebastián:
—Estás actuando como un cobarde en esta situación, Sebastián —espetó Dante golpeando las manos abiertas sobre el escritorio del mencionado.
Sebastián quien había terminado de colgar la llamada con su amada esposa, miró a su amigo que había entrado estrepitosamente en su oficina a demandar. ¿Cuándo había llegado y por qué no lo había sentido? Seguramente la llamada de antes a su teléfono fue de la recepción del primer piso para decirle que Dante iba.
—¿De qué hablas? —preguntó Sebas