Mundo ficciónIniciar sesiónArturo se acercó a ese viejo edificio en ruinas. Le habló al conserje, un chico aparentemente joven que hojeaba una revista hasta que la presencia de Arturo lo hizo dar un brinco.
—Buenas tardes… —saludó Arturo sin animarse a tocar los barrotes de la fachada—. Estoy buscando a alguien.
—¡Buenas tardes, caballero! ¿A quién busca? —preguntó el conserje mientras abría la libreta de registro.
—¿Aquí vive una mujer llamada Lucía Duarte? —pronunció cada palabra como si el ch







