Mañana Agitada 31.
El silencio solo fue roto por el crujir de la leña, Alexander y Noa se quedaron mirando, sin darse cuenta sus rostros se juntaron hasta unir sus labios, ambos se movieron en absoluta sincronia, lo que comenzó como un roce de labios se convirtió en un apasionado beso, el rubio tomó a la niñera de la cintura apegandola más a su cuerpo.
Por falta de oxígeno Noa se separó de los labios de Alexander respirando agitada, se sintió avergonzada y fuera de lugar en este momento había cruzado la línea de