Hubo momentos en la vida en los que el tiempo dejó de pasar y te quedaste quieto en ese dilema de la oscuridad mientras el vacío del dolor comenzaba a tragarte hasta el punto de que no podías respirar más.
Eso fue lo que sintió Luca. No podía respirar. Sus ojos recorrieron la habitación mientras se golpeaba el pecho con el puño dos veces antes de que sus músculos tensos se rindieran y respirara temblorosamente.
—¡ÁNGELA! —Él explotó.
Luca salió corriendo de su habitación mientras Samuel y Rasmu